El Busto de Jano

Objeto de Poder: El Busto de Jano

Nadie abriere o cerrare alguna puerta sin honrar la memoria del Bifronte, que las preside. Abarco el horizonte de inciertos mares y de tierra cierta. Mis dos caras divisan el pasado Y el porvenir. Los veo y son iguales los hierros, las discordias y los males que Alguien pudo borrar y no ha borrado ni borrará. Me faltan las dos manos y soy de piedra inmóvil. No podría precisar si contemplo una porfía futura o la de ayeres hoy lejanos. Veo mi ruina: la columna trunca y las caras, que no se verán nunca.

Jorge Luis Borges, Habla un busto de Jano

Esta pequeña escultura representa una cabeza bifronte (es decir con dos rostros mirando en direcciones opuestas) una de ellas con una espesa barba y la otra imberbe y andrógina. Está realizada en mármol blanco, y tiene un tamaño ligeramente menor a una cabeza humana adulta. En la base de la figura está inscrita con letra capital la palabra BIFRONS. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre a quién representa “realmente” este objeto y que clase de potencia ha dotado de su poder, existiendo tres ideas principales.

Dios romano: Jano Al contrario que gran parte del panteón romano Jano era un dios que no tenía una contrapartida griega aunque ocasionalmente se le identificaba con el dios celeste etrusco Ani. Es el dios de las puertas (jauna en latín), pero también de forma más genérica de los principios y los finales, ya que con su doble faz era capaz tanto de ver tanto el pasado como el futuro.

Aunque podría parecer un dios menor o doméstico los romanos le dedicaban epítetos como “Padre de los Dioses” o “Dios de los Dioses” que lo situaban al mismo nivel, o incluso a uno más elevado, que el mismo Júpiter. Su templo principal en Roma permanecía cerrado en tiempo de paz pero abierto en tiempo de guerra, también le estaba dedicado un arco que las legiones romanas debían atravesar antes de dirigirse a la guerra y que volvían a cruzar al finalizar el conflicto.

El demonio Bifrons Es necesario apuntar que quizás tras esta figura se oculte un misterio más siniestro, ya que además de un epíteto de Jano el nombre “Bifrons” aparece en diversas obras de demonología clásica: tanto en la Llave menor de Salomón (donde se le identifica con el sello que aparece junto a este párrafo) como en la Pseudomonarchia Daemonum se denomina así a un demonio al que se considera dotado de grandes conocimientos sobre adivinación. También sería el responsable de la aparición de los fuegos fatuos sobre las tumbas y junto con otro demonio, Bune, recibiría los cuerpos de los muertos condenados.

¿Nyarlathotep o Yog-Sothoth? Otra posible explicación es que los creadores del objeto eran en realidad seguidores de algún culto relacionado con los llamados Mitos de Cthulhu y que el objeto está dedicado en realidad a una de sus deidades demoniacas. Si existe una divinidad de esta pseudo mitología relacionada con la dualidad, y con la transformación, ese es el mensajero de los Dioses Exteriores, Nyarlathotep. Tradicionalmente esta divinidad ha sido identificada con Mercurio, deidad que además aparece también como bifronte en ocasiones.

Sin embargo debemos recordar que en algunos grimorios Jano es identificado con Yog-Sothoth. Recordemos lo que se dice de este dios en el Necronomicon “Yog-Sothoth conoce la puerta, Yog-Sothoth es la puerta, Yog-Sothoth es la llave y el guardían de la Puerta. Pasado, presente y futuro, todo es uno en Yog-Sothot” definición que concuerda con mucos de los atributos de Jano. Sin embargo, las representaciones antropomórficas de este ser son prácticamente desconocidas.

Historia del objeto

Hay mucha discusión sobre el origen del objeto y su antigüedad, parece cierto que es de factura romana, pero es difícil determinar su antigüedad exacta. Además las apariciones en la historia del busto, o una pieza que podemos identificar con él, son esporádicas y a menudo separadas por grandes espacios de tiempo. No todos los investigadores se ponen de acuerdo además sobre estas identificaciones.

Culto mistérico (Roma siglo I d. e.)

En la Roma del siglo primero florecían toda clase de religiones extrañas, venidas de lugares diversos del imperio o nativas del lacio muchas compartían su carácter secreto y sus rituales extraños. Los misterios de Jano nunca llegaron a ser tan populares como los de Mitra o los de Isis, contando tan sólo con un puñado de adoradores constantes. Estos se reunían en una especie de templo improvisado en una casa a la sombra del Janículo. Debido a la naturaleza secreta del culto y sus ceremonias se conoce muy poco sobre este grupo y sus rituales pero lo cierto es que incluso en la tolerante Roma sus crímenes les valieron la persecución.

Secta gnóstica (Siria, siglo IV)

Entre las herejías más importantes que afectaron al cristianismo en sus primeros tiempos el gnósticismo, de raíces paganas, fue una de las más importantes. Existen una multitud de sectas, creencias y grupos gnósticos con creencias distintas y a veces es difícil entender las diferencias entre unos y otros. Uno de los motivos es que no nos han llegado obras de la mayor parte de estas corrientes limitándose nuestras fuentes a las críticas vertidas por sus oponentes cristianos Entre las características más importantes, para nosotros, cabe destacar su carácter iniciatico, su dualismo (más marcado en unas escuelas que en otras) y en muchos casos su vinculación a tradiciones mágicas.

Entre estos grupos gnósticos se encuentran los llamados coreutas, a menudo confundidos con los mesalianos o lampecianos. Con estos compartían sus creencias en la maldad del mundo material, creado por un demiurgo imperfecto, y la existencia de un dios perfecto espiritual pero al contrario que ellos, que manifestaban esta creencia en forma de ascetismo, creían que lo correcto era satisfacer todo pecado y deseo carnales para así “liberarse” de ellos. Según sus oponentes además adoraban una figura de cabeza con dos rostros frente a la cual realizaban sus ceremonias. Tras años de desordenes, llegaron a organizarse en bandas de saqueadores que pusieron en peligro el orden en la provincia, se desató sobre ellos todo el poder imperial: sus líderes fueron capturados, llevados a Constantinopla y ejecutados. De la figura nada dicen las fuentes conservadas.

Reliquia de los Santos Juanes (Constantinopla, principios del siglo XIII)

Algunos creen que el busto, identificado ahora como Cabeza de los Santos Juanes, fue guardado en una iglesia de Constantinopla, quizás en la mismas capilla privada del emperador. La identificación de figuras bifrontes con los dos San Juan es común. Se supone que uno de los rostros representa a San Juan Bautista, y por tanto al pasado, y San Juan Evangelista, que representa al futuro con sus visiones del Apocalipsis.

Algunos historiadores de lo oculto, como Lewis Spence, creen que esta reliquia estuvo entre las posesiones personales más preciadas del breve, y desafortunado, emperador Alejo IV Ángelo. Su corto reinado, de agosto de 1203 a Enero de 1204, culminaría con la toma de la ciudad por los cruzados, que le habían ayudado a alcanzar el poder. Se produjo entonces un brutal saqueo, especialmente de reliquias en las que era rica la iglesia bizantina, y se perdió el rastro de esta Cabeza en el caos.

Baphomet( Francia siglo XV)

Las declaraciones de los caballeros templarios en el juicio por herejía son confusas cuanto menos, contradictorias y plagadas de aparentes absurdos separar en ellas la verdad de la mentira (o determinar si existe alguna verdad) se muestra como algo casi imposible. Según la acusación el mayor de sus delitos habría sido la adoración de un ídolo al que daban el nombre de Baphomet.

Las descripciones sobre el aspecto de dicho ídolo son también confusas y diversas, según algunos se trataba de una cabeza cortada, con barba y largos cabellos, según otros de un gato o, y aquí es donde especialmente nos interesa, una cabeza con dos (a veces tres) rostros, uno de ellos barbado, mirando en direcciones opuestas. Según diversos testimonios los templarios debían jurar ante dicho ídolo en el momento de ingresar en la orden y realizaban diversas ceremonias secretas con él.

De ser cierta la identificación la reliquia debió caer en manos templarias durante el saqueo de Constantinopla, y no antes. Sería guardada desde entonces en la sede central del Temple, en París, mientras que se realizarían copias en las distintas provincias templarias y frente a las que serían iniciados los novicios de esa región (esto en parte puede explicar en parte la diversidad de descripciones habiendo sido muy pocos los que habrían visto el original) Durante la persecución a los templarios cualquier señal de los tesoros ocultos de los templarios se perdió, aunque hoy se siguen publicando abundantes obras sobre su destino.

Algunos creen que los Caballeros de Cristo, orden creada en Portugal para reorganizar a los templarios de dicho país, fueron sus destinatarios. La, muy conocida, leyenda de la retirada de los templarios hacia Escocia, donde terminarían implicados en el nacimiento de la franmasonería moderna señala, otra posible ruta de salida de Francia. Aún una tercera posibilidad sería que el objeto en realidad nunca abandonara el país galo y quedara en manos del grupo conocido como Priorato de Sión, o alguna organización similar. Quizás la más fantasiosa teoría habla de una flota que abandonó Francia con rumbo a América, nada más y nada menos.

Inocente antigüedad (Londres, década de 1880)

Esta breve aparición del objeto tiene más que ver con una historia de sucesos que con un acontecimiento paranormal, al menos a primera vista. El respetado doctor Warren adquirió una cabeza idéntica a la descrita en un anticuario, sin ser consciente de su valor. Durante las semanas y meses siguientes el hasta entonces apacible doctor pareció obsesionarse con la pieza y las ideas de dualidad que representaba. Los alienistas que analizaron sus diarios determinaron que llegó a desarrollar una nueva personalidad a quién solía llamar Mr. O’Connor. Finalmente en una trágica tarde se encerró en su laboratorio y se suicidó. Al parecer el busto, que era incesantemente mencionado en los diarios del doctor, no pudo ser encontrado por la policía al investigar la defunción (aunque un primer informa afirmaba que el mismo había sido encontrado sobre el cadáver)