El Ojo de Horus

Objeto de poder: El Ojo de Horus

El Ojo de Horus es tu protección, Osiris, Señor de los Occidentales, constituye una salvaguarda para ti: rechaza a todos tus enemigos, todos tus enemigos son apartados de ti. Fragmento del Libro de los Muertos. Horus, nombre derivado de la palabra egipcia para halcón, es una de las deidades más importantes del complejo panteón egipcio, se trata de un dios solar y celestial con múltiples atribuciones y advocaciones diferentes. En el antiguo Egipto la representación del Ojo de Horus, llamada Udyat o Wedjat, se convirtió en un amuleto muy extendido, se creía que protegía de las maldiciones y las enfermedades y a menudo aparecía representado en las imágenes de otros dioses vinculados a Horus. En muchos casos se identifica a los ojos de Osiris con el sol, el derecho, y la luna, el izquierdo.

Existen diversas versiones del mito, algunas realmente extrañas, pero aquí seguiré la descrita por E.A. Wallis Budge, autor muy popular en los años 20. Esta cuenta que, tras el asesinato y desmembramiento de Osiris, Isis usó su magia para recomponer el cuerpo y para engendrar un hijo, Horus. Mientras tanto el asesino y hermano de Osiris, Set se hacía con el gobierno de Egipto. Pero Horus deseaba recuperar el reino de su padre y tras entrenarse durante largos años partió a enfrentarse con su tío.

Según una versión muy extendida en estos combates ambos dioses fueron gravemente heridos, Set fue castrado mientras que Horus habría perdido su ojo izquierdo. Finalmente Horus consiguió derrotar y desterrar a Set que desde entonces se convirtió en señor de los desiertos y las tierras inhóspitas. El dios Thot habría creado el Udyat como sustituto del ojo perdido, permitiéndole no sólo recuperar la visión si no dotándole además de otros poderes mágicos. El Ojo posteriormente habría sido depositado como ofrenda en la tumba de su padre, Osiris.

La Tumba de Osiris

La identificación de esta nos plantea un grave problema: en el antiguo Egipto existían multitud de “tumbas de Osiris”, una por cada nomos (provincia) en que se dividía el país. El relato mitológico explicaba esta multiplicidad debido a la desmembración sufrida por Osiris y así cada provincia se preciaba de tener una parte distinta del cuerpo del dios enterrada en su territorio, eso sí existían dos tumbas particularmente sagradas la de Abydos (donde se creía que había sido enterrada la cabeza) y la de Busaris (donde se encontraría la columna vertebral) Por supuesto no deja de resultar curioso que algunas partes del cuerpo aparezcan duplicadas de la misma manera que suelen hacerlo las reliquias cristianas medievales. Pero parece poco probable que el Ojo se encuentre en una de estas tumbas parciales, y más teniendo en cuenta que según la misma leyenda Isis habría recompuesto el cuerpo de Osiris dejando pues estas tumbas vacías.

Dejando de lado estas tumbas “falsas” ¿por donde podemos empezar a buscar la verdadera? , son varios los textos hablan de la tumba de Osiris como algo individual y la relacionan directamente con un lugar, Rostau o Rosetau que podemos identificar con la llanura de Giza. Así en los textos de los sarcófagos podemos leer “ Esta es la casa sellada que está en la oscuridad, con fuego a su alrededor, que contiene el efluvio de Osiris, que fue puesto en Rostau. Ha sido escondido allí desde que cayó de él, y es lo que bajó de él a la arena del desierto; esto significa que lo que pertenece a Él (su cuerpo) fue puesto en Rostau .”

Por ello muchos autores, antiguos y modernos, serios y alucinados, hablan de túneles y cámaras secretas que se encuentran bajo la llanura y sus monumentos, túneles que ocultarían la Tumba. En realidad hay un verdadero dédalo de pasillos, construidos en diversas épocas por distintas manos, para proteger y guardar los secretos que allí se guardan. Estos túneles han sido plagados de trampas, guardianes y protecciones mágicas. ¿Quién ha colocado todas esas medidas de seguridad? y ¿cómo es que nadie ha descubierto aún estos túneles? ambas preguntas tienen una única respuesta.